El Zen es una escuela del budismo mahāyāna. La palabra Zen proviene del sánscrito «dhyana» (atención plena al momento presente), que pasó a China, convirtiéndose en «Chan», y luego en Corea se transliteró fonéticamente en «Seon», llegando finalmente a Japón, donde su transliteración es la actual palabra Zen.

Hay que recordar que el Zen es una forma de budismo de origen japonés, por lo que la meditación que emplea esta corriente es el Zazen, al igual que la escuela Theravāda emplea la meditación Vipassana y la escuela de budismo tibetano el Dzogchen.

Para mí, la meditación es uno de mis pilares y practico desde hace tiempo. Hace relativamente poco que conocí la meditación zen y en ella encontré lo que buscaba: conexión conmigo misma sin recibir ningún input ajeno solo sintiendo el silencio interior y exterior, dejándome fluir y liberando mi mente. Por coincidencias o no…, desde noviembre se imparten en el Espai dos sesiones semanales de meditación zazen guiadas por Albert Serrano Miro, monje zen de la escuela Soto con más de veinticinco años de experiencia. Os anuncio que a partir de febrero estas sesiones se incrementan y ampliamos los días y horarios de práctica.

¿En qué consiste la práctica Zazen?

Para practicar Zazen, la meditación zen, nos sentamos en un cojín o Zafu, bien erguidos, basculando la pelvis hacia delante a partir de la quinta vértebra lumbar y estiramos la columna vertebral. Cruzamos las piernas en la postura del loto o del medio loto de forma que las rodillas estén enraizadas en el suelo. (Según tu estado de salud también puedes sentarte en otras posturas: suiza (de rodillas) o la práctica en una silla.)

La mano izquierda descansa sobre la palma de la mano derecha, los pulgares se unen en la prolongación uno de otro con una ligera presión y el canto de ambas manos está en contacto con el bajo vientre. La barbilla recogida, la nuca estirada, la nariz en la vertical del ombligo, los hombros caen naturalmente. La boca está cerrada, la punta de la lengua apoyada en el paladar y la mandíbula relajada. Los ojos entreabiertos, la mirada, relajada, posada delante de uno mismo en el suelo. Poco a poco, la respiración se vuelve tranquila, larga, profunda. se trata simplemente de observar la respiración tal y como es, sin modificarla: estando ahí plenamente presente. En esta postura, al poner la atención en una justa tensión muscular y en la respiración, el flujo de los pensamientos queda interrumpido.

Y naturalmente nuestro cuerpo…

Cuanto más practicamos zazen, más comprendemos, a través de las fibras de nuestro cuerpo, que estos pensamientos carecen de sustancia real, que van y vienen. Entonces podemos descubrir que existe una conciencia intuitiva, original y universal, radicalmente diferente de la conciencia habitual del yo. Si mantienes la postura justa y dejas que se instale una respiración profunda y apacible, la mente se amplía y se vuelve apacible.

El funcionamiento del cerebro se aclara naturalmente. No es un estado de conciencia particular, sino la vuelta sin más a la condición normal de la mente. Abandonamos el modo de pensamiento dualista del ego y se hace realidad la unidad original con todas las existencias. La conciencia intuitiva, hishiryo, pensar sin pensar por medio de la voluntad, aparece naturalmente gracias a la concentración en la postura y en la respiración.”

¿Cuándo puedo venir?

 Casi cada día puedes venir a practicar. Hemos abierto distintos horarios que puedes consultar aquí y así ofrecer variedad en la disponibilidad.

 Feliz con este nuevo proyecto que arranca de meditación zen, siguiendo con mi propósito de contribuir y acompañar a las personas para un bienestar saludable desde lo físico, emocional y espiritual.

Gracias por formar parte de la comunidad saludable de Espai Di Natur, crecemos juntos.

Un abrazo,

Diana

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