Estudiar la obra de Paracelso es la parte más completa de la formación, investigación y trabajo que estoy haciendo con la astromedicina y espagiria. El resto lo complemento con aprender y profundizar en astrología.

Paracelso estudiaba la causa y origen de la enfermedad desde la cosmovisión. El ser Humano es un microcosmos constituido por cuerpo, espíritu y alma hecho a semejanza del macrocosmos, (cielo y tierra) en el que se encuentra integrado. Dividía el origen de la enfermedad en cuatro grandes aspectos:

-El clima y el cosmos (astros)

-Alimentos y lo que ingerimos en el organismo.

-Factores hereditarios

-El pensamiento y la voluntad, influencia de la mente sobre el cuerpo.

Siete Reglas de Paracelso

El alquimista, médico y astrólogo suizo plantea siete reglas como recomendaciones médicas para tener una vida saludable.

  1. ParLo primero es mejorar la salud, decía que para ello hay que respirar profunda y rítmicamente al aire libre, llenando bien el abdomen. Beber diariamente en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas, masticar los alimentos del modo más completo posible, evitar el alcohol, el tabaco y la automedicación, así como bañarse diariamente.
  2. Desterrar absolutamente del estado de ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y de pobreza. O sea, para ello debe huirse, como de la peste, de toda ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras, indolentes, chismosas, vanidosas, vulgares, o que la base de sus ocupaciones y conversaciones sean tópicos no éticos ni morales. Esta regla es de importancia decisiva, por cuanto se trata de cambiar la contextura espiritual del alma. La suerte no existe y el destino depende de los propios actos y pensamientos.
  3. Hacer todo el bien posible. Esto es, auxiliar a todo desgraciado siempre que se pueda, pero jamás tener debilidades por ninguna persona. Cuidar las propias energías y huir de todo sentimentalismo hueco.
  4. Olvidar toda ofensa, más aún: esforzarse por pensar bien siempre. Por ejemplo, todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior. Hay que destruir todas las capas superpuestas de viejos hábitos, pensamientos y errores que enmascaran la profunda esencia del ser, que es perfecta.
  5. Recogerse todos los días, por lo menos media hora, en donde nadie pueda perturbar. Explica que eso fortifica enérgicamente el cerebro y pone en contacto con las buenas energías. En ese estado de recogimiento y silencio, suelen surgir a veces ideas luminosas, que con el tiempo uno se llega a percatar que fueron un elemento fundamental para la solución de problemas. Y es que ellas brotan de esa dimensión profunda y honda del ser humano a la que Sócrates llamaba daimon.
  6. Guardar silencio de todos los asuntos personales. O sea, abstenerse, como si se hubiese hecho un juramento solemne, de referir a los demás, todo cuanto se piense, se oiga o se descubra, hasta tanto se verifique, compruebe o se tenga la completa certidumbre.
  7. Jamás temer a los seres humanos, ni que inspire sobresalto la palabra “mañana”. Decía Paracelso, que cuando el alma está fuerte y limpia, todo sale bien. Jamás creerse solo, ni débil. El único enemigo a quien se debe temer es a uno mismo. El miedo y la desconfianza en el futuro son madres funestas de todos los fracasos, atraen las malas energías y con ellas el desastre. Si se estudia atentamente a las personas triunfadoras, se verá que intuitivamente observan gran parte de las reglas que anteceden.

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